POLICIALES
Perpetua para el femicida de Magalí Vera: le dio una paliza, la tiró al río en su auto y la ahogó
Apenas se conoció la condena a prisión perpetua para Javier Cerfoglio (40), el yerno a quien la familia llamaba “hijo”, los padres de Magalí Vera (34) lloraron junto a sus otros tres hijos, quienes los acompañaron a cada audiencia del juicio oral que finalizó este lunes en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Necochea.

El brutal femicidio, uno de los más impactantes en la historia de la ciudad, ocurrió la madrugada del domingo 1° de diciembre de 2024, tras una boda a la que la pareja abandonó intempestivamente luego de una discusión que sus allegados calificaron como “tonta”.
Las cámaras de seguridad mostraron posteriormente cómo Cerfoglio le propinó a Magalí más de 30 patadas y golpes. Tras dejarla inconsciente, la trasladó en el baúl de su automóvil Honda Fit rojo y arrojó el vehículo al río Quequén, frente a la terminal de ómnibus.
De acuerdo con la acusación, pasada las 4 de la madrugada, luego de salir por la ventanilla del conductor, Cerfoglio sacó a Magalí del baúl y la ahogó en el río, en medio de una intensa lluvia que la familia de la víctima no olvida.
La pareja tenía un hijo en común, de 13 años. Magalí había dejado su trabajo en una oficina municipal para dedicarse a la repostería, mientras que Cerfoglio trabajaba como marinero.
El veredicto, unánime, se dio a conocer en una sala del tribunal presidido por la jueza Luciana Irigoyen Testa, junto a los magistrados Ernesto Juliano y Diego Mónaco, en el edificio que antiguamente funcionó como el Hotel Argentino, en la zona de la playa. Afuera, un grupo de personas se congregó tras la convocatoria de la familia de Magalí.
El fiscal Marcos Bendersky, a cargo de la instrucción, y el abogado querellante Juan Manuel Iovine solicitaron la prisión perpetua en sus respectivos alegatos el 6 de abril. Por su parte, el defensor de Cerfoglio, Javier Mengoechea, pidió una pena menor, de 20 años, argumentando que su cliente había cometido “una tentativa de homicidio agravado con homicidio culposo en concurso real”.
Los jueces respaldaron el pedido del Ministerio Público y la querella, calificando el delito como un homicidio cuádruplemente agravado: cometido por el cónyuge (vínculo), con ensañamiento, alevosía y mediando violencia de género (femicidio). Además, impusieron al acusado la obligación de someterse a un tratamiento por violencia de género.
Durante la lectura del fallo, la jueza Irigoyen Testa debió hacer una breve pausa cuando la familia de la víctima estalló en gritos y aplausos al escuchar la condena a perpetua.
Cerfoglio siguió la audiencia de forma virtual desde la cárcel de Batán, donde, una semana antes, había pedido perdón a sus familiares, pero no a los de Magalí.
“La Justicia hizo lo que correspondía, ni más ni menos”, expresó Felipe “Tito” Vera, padre de la mujer asesinada, acompañado por su esposa Stella Maris Castro y sus hijos Sebastián, Melina y Fernando. Además, aseguró que su exyerno “va a sufrir la justicia divina, porque no va a encontrar a Magalí en el cielo, sino el infierno”.
Desde prisión, el acusado también denunció que sus ex suegros “ofrecían sumas de dinero para atentar contra su vida” y advirtió: “Si me pasa algo, hago responsable específicamente a la familia Vera”.
Una historia de amor que terminó en femicidio
“Tito” Vera llegó a Necochea en 1991, proveniente de Santo Tomé, Santa Fe. Fue capitán en remolcadores del puerto de Quequén y se jubiló en 2015 tras 53 años de trabajo. Junto a Stella tuvieron cuatro hijos.
Los varones heredaron la pasión por el mar. El mayor, Javier Cerfoglio, siguió la misma ruta como marinero hasta que, al inicio de la presidencia de Javier Milei, fue despedido. Recibió una importante indemnización y luego fue reincorporado.
Magalí había dejado su empleo en una oficina municipal para incursionar en la repostería, ayudando primero a una vecina y luego independizándose. Sin embargo, esa evolución molestaba a su esposo, que le reprochaba todo, incluso no preparar la comida.
Seis meses antes del femicidio, se habían separado por casi un mes. Magalí confesó a sus familiares que “el Javier que conocen no es el verdadero Javier” y expresó: “No lo soporto”. En las redes sociales, la pareja mostraba postales felices, con mensajes de amor y agradecimiento, sin que nadie previera un desenlace trágico.
La boda a la que asistieron fue la de un primo, celebrada el sábado 30 de noviembre de 2024 en un salón de la ruta provincial 86, a cinco kilómetros de Necochea. Allí, a Magalí se le ocurrió regalar la torta.
“Tito” Vera recuerda que llamó la atención el comportamiento de Javier en la fiesta: “Con nosotros era muy educado, pero allí estaba enajenado, bailaba como loco, nunca lo vi así”. Testigos relataron que Cerfoglio hostigó a su esposa toda la noche, susurrándole al oído constantemente.
En un momento, Javier quitó la cor